Un metro cúbico de aire puede contener a treinta grados centígrados 30.37 gramos de agua, él mismo metro cúbico de aire a diez grados centígrados sólo contiene 9.4 gramos de agua. Si un metro cúbico de aire que se encuentra a treinta grados centígrados se enfría a diez grados centígrados, 21 gramos de vapor de agua se condensan. Esto sucede en forma instantánea.
Se requiere por lo tanto enfriar aproximadamente cincuenta metros cúbicos de aire para producir un litro de agua.
Por lo general las zonas donde el agua escasea o no hay, son zonas ribereñas, desérticas, donde la temperatura del aire es relativamente alta, sin embargo, efectuar la condensación del aire en aquellas zonas supone un gran gasto de energía para refrigerar y adicionalmente más energía para refrigerar el refrigerante usado, por lo que es, poco práctico.
Existe un límite entre el agua de la superficie y el agua de los océanos de las capas más profundas que no están mezcladas. Usualmente este límite comienza cerca de los 100 a cuatrocientos metros y desde allí se extiende por varios cientos de metros de profundidad. Esta región limítrofe donde hay un rápido descenso de la temperatura se llama TERMOCLINA. Entre los quinientos y mil metros de profundidad la temperatura del mar disminuye de doce a cuatro grados centígrados. Esto se puede verificar en: www.windows.ucar.edu , o anote en google: Windows.ucar.edu termoclinas.
Por lo tanto instalar una tubería en la costa, de modo tal que una sección de ella, se encuentre sumergida en el mar a una profundidad donde la temperatura del agua oscile entre cinco y diez grados centígrados es perfectamente posible. Esta tubería se conectará a una cámara de condensación que puede ser de metal revestida de concreto de dos niveles, el nivel superior contiene abundantes superficies planas que permitan un contacto rápido del aire caliente que ingresa por uno de los extremos con las superficies metálicas frías, el agua que se condensa desciende a un reservorio en el nivel inferior de la cámara. En el otro extremo de la cámara esta conectada otra sección de tubería que permite la salida del aire y ésta tubería asciende hacia la costa hasta llegar a un gran cobertizo metálico y pintado de color negro que está enteramente cerrado salvo por una chimenea en su parte superior que permita la salida del aire caliente. Cuando esto sucede se produce un vacío que es ocupado por el aire contenido en las tuberías y en la cámara de condensación, lo que permite el ingreso de una nueva masa de aire caliente produciéndose así un flujo contínuo. El agua dulce contenida en el reservorio será bombeada a la superficie. Se puede usar una bomba convencional alimentada por paneles solares. Un cobertizo metálico de cinco metros de ancho, tres metros de altura y setenta metros de longitud puede calentar una masa de aire de 1000 metros cúbicos y condensar no menos de 20 litros de agua por ciclo.
Actualmente contamos con tecnología suficiente. Existen tuberías de metal de hasta 42 pulgadas de diámetro (gasoducto bajanorte) o de 24 pulgadas de diámetro instaladas a profundidades de hasta 2160 metros como es el caso del gasoducto entre Beni saf y Almería. También contamos con tuberías plásticas de hasta 120 pulgadas de diámetro y si fuera necesario existe un gran surtido de extractores ventiladores de gran potencia que permitirían succionar inmensas cantidades de aire y condensar agua suficiente. La energía que se necesite para hacer funcionar los equipos necesarios puede ser obtenida de molinos de viento.
Las limitaciones técnicas están dadas por el diámetro de la tubería usada y por la cantidad de aire que se pueda desplazar por el tubo. Si se usa una tubería de 42 pulgadas de diámetro cuya sección sumergida sea de doscientos metros o un volumen equivalente en la cámara de condensación a una temperatura del mar de diez grados centígrados se puede lograr condensar cuatro litros por segundo lo que significa una producción diaria de 8 horas por 60 minutos por 60 segundos x 4 litros o 115,200 litros o 115 metros cúbicos.
La producción de agua en estas zonas ribereñas desérticas es esencial, no solo porqué es necesaria para la población sino también porque un segundo uso de ésta agua permitiría la forestación y la disminución del albedo y ya sabemos que los bosques son grandes productores de agua. Se estima que una hectárea de hayas adultas transpira de 3000 a 5000 metros cúbicos de agua por año.
La inversión mínima que se requiere está ampliamente justificada por la enorme ganancia inmobiliaria y naturalmente se pueden efectuar varias instalaciones para aumentar la producción de agua dulce. Advertencia: esta agua no es potable, requiere tratamiento.
Jorge Egúsquiza Loayza
Lima - Perú
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