  El estudio de los investigadores del Departamento de Ciencias del Ambiente de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile; Dr. Marcelo Rocco y Dra. María Angélica Rubio, quienes realizaron muestreos a los cuerpos de agua; El Humedal de Batuco y La Laguna Carén, pertenecientes a la cuenca hidrográfica de Chacabuco de la Región Metropolitana, lugares geográficos que alojan a dos de los tres acuíferos que sustentan el consumo humano en las zonas norte y poniente de Santiago, arrojó como resultado la presencia del tóxico elemento.
Los muestreos - realizados desde Junio 2008 hasta Abril 2009 y en abril del 2010 - arrojaron como resultados concentraciones de arsénico en aguas superficiales y subterráneas superiores a lo permitido según la norma chilena de agua potable (NCH 409. Of. 2005). Además de ello, se realizaron muestreos en pozos de consumo humano (años 2008 - 2010) en las zonas de Lampa, Batuco y la Laguna Carén, entregando como resultados concentraciones de arsénico entre 4 y 12 veces por sobre la misma norma.
El estudio también concluye que la presencia del metaloide tiene relación con el proceso de diagénesis de algunos minerales sulfurados - tales como Pirita, Calcopirita y/o Calcosita - todos ellos presentes en la cuenca de Santiago y Chile central lo que significa la presencia de un fenómeno que seguirá ocurriendo en un futuro y que por tanto habrá que informar a la población y tomar las medidas necesarias para su solución.
Dado que el tipo de recarga de aguas superficiales es principalmente subterránea y a la leve contaminación que presentan los esteros, humedales y laguna estudiadas, la investigación también descarta la presencia humana en el problema debido a que el arsénico "sube" a las aguas superficiales y no inversamente.
El arsénico es considerado es uno de los metaloides más tóxicos conocidos y su exposición prolongada es extremamente nocivo para la salud humana propiciando diversos tipos enfermedades que pueden ir desde la irritación del estómago, intestinos y pulmones, disminución en la producción de glóbulos rojos y blancos, cambios en la piel hasta la posibilidad de desarrollar cáncer (piel, pulmón e hígado), causar infertilidad, pérdida de la resistencia a infecciones, perturbación en el corazón y daño del cerebro tanto en hombres como en mujeres.

¿Es posible su descontaminación?
Ante el conocido impacto en la salud que presenta el arsénico y la eficacia de determinados mecanismos de descontaminación, el investigador Marcelo Rocco señala que una de las grandes dificultades para solucionar el problema está en los costos de su aplicación. Si bien, el método más conocido corresponde a la denominada “osmosis inversa” – que actualmente se aplica en el norte de Chile – el gasto económico y la consecuente alza en las cuentas de agua potable serían parte de las trabas que se sumarían.
Sin embargo, mediante el proyecto basal del Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y Nanotecnología (CEDENNA), actualmente se trabaja en un sistema de descontaminación a través del uso de nanopartículas las que “a nivel de laboratorio, han demostrado alta eficiencia a la hora de ‘atrapar’ arsénico y otros elementos, como el plomo y el cadmio”.
“Nuestro problema ahora es poder retirar de manera eficaz las nanopartículas del agua para que estas no sean ingeridas al momento de beber el agua”, comenta el investigador, teniendo en cuenta que el destino y el tratamiento que presentan hoy las aguas estudiadas no eliminan los metales y menos el arsénico.
El estudio, que lleva por título “Análisis fisicoquímico y química de aguas subterráneas en la localidad de Lampa”, fue posible de realizar gracias la gestión entre el Director de Ciencias del Ambiente de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago y a la cooperación con la Ilustre Municipalidad de Lampa y comenzó el año 2008 por motivo del proyecto de Postdoctorado del profesor e investigador de la Facultad, Marcelo Rocco.
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